miércoles, 15 de septiembre de 2010

ESTADOS DE ÁNIMO


Por Agustín Lavandeira
Siempre me pregunté como sería vivirlo así, como hincha pero no en el lugar de uno. No sé si fue raro, diferente seguro que sí. Fue una buena experiencia, poder sacarme de a ratos la camiseta y tener una mirada más crítica, imparcial. Y es así como salen a la luz diferentes situaciones que la “ceguera” del fanático no deja ver.
No descubro nada si digo que este presente es llamativo. No sé si preocupante, pero obviamente hace pensar a más de uno. Creo que lo importante aquí no son los resultados, porque están dentro de las posibilidades en este deporte, sino lo que hay que ver aquí es como se dan estos.
Si se trata de justicia, el fútbol no es el mejor ejemplo. Habría que intentar ponerse en la piel del hincha de Alumni la tarde del “puñetazo”. Me hablaran de merecimientos pero no se trata de eso, porque quien lo sufre no le encuentra respuestas a un remate sobre la hora desde la mitad de la cancha. Pasando por alto el 3-3 frente a Maipú, ya que este presentó características particulares, llegamos a la derrota en casa con Desamparados. Una tarde que se prestaba para alegrías, sin mayores sobresaltos, quedaba en manos de la visita a 3 minutos del final y obviamente había que encontrar explicaciones como sea y es ahí donde aparece el problema, al utilizar nombres propios.
Lo vivido en Nueva Italia no escapa a todo esto. Más allá de quienes fueron los protagonistas dentro del campo, el partido se definió en una jugada trascendental donde el equipo de Mattea pierde a un hombre cuando hasta ese momento las chances de ganar estaban intactas. Pero las presiones muchas veces hacen repensar el planteo.
Todo consiste en un proceso y como tal debe estar dirigido por mentes predispuestas y capaces, y contamos con eso. Creo que es apresurado que las críticas recaigan sobre quienes están al mando del proyecto, porque son estos los que dieron a la gente las ilusiones de ascenso, que hace temporadas atrás no existían. En cuanto a los jugadores, hay que tener en cuenta que el entorno se hizo mucho más complejo. Hoy en día no se trata de simplemente jugar a la pelota. Hay familias atrás, proyectos, sueños propios y ajenos, formas de vida… Todo se mezcla en la vorágine de este fútbol tan exigente e influye en los personajes principales.
No hay que perder de vista que “los problemas” actuales son comunes a todos, se necesitan resultados y se deja todo por obtenerlos. No somos los únicos preocupados, si no habría que ver de nuevo los rostros de la platea del Estadio Miguel Sancho, intranquilos, nerviosos, pidiendo la hora… Y eso es aceptable, porque el hincha así lo vive, pero hay algo en donde debemos imponer la diferencia: la desaprobación y los insultos. Estos no suman y es en esta situación donde se hacen cotidianos. No seamos como el resto, sepamos entender los tiempos y comprendamos que EL FUTBOL SON ESTADOS DE ANIMO. Sólo hay que esperar el día en el cual nos levantemos con el pie derecho y estoy seguro que no estamos lejos.
foto Franco Figueroa